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Fotografía por Gerardo García | blog bio picture

GERARDO

Desde hace varios años organizo talleres sobre fotografia en general y especialmente sobre fotografía infantil. Los talleres están dirigidos a cualquier persona. Tanto si estáis esperando un bebé, como si ya sois padres o simplemente disfrutáis tomando imágenes podréis asistir.

También imparto clases individuales para familias.

Puedes ver mi trabajo en www.kidyart.com

LOS NIÑOS DEL BARRIO ROJO

Versión completa subtitulada:

 

Realizado por Zana Briski creadora del proyecto “Kids with destiny” (http://www.kidswithdestiny.org)

¿Puede el arte cambiar la vida de unos niños condenados a la miseria y el olvido? Ganadora del Oscar 2004 a la mejor película documental, “Los niños del barrio Rojo” es una crónica de cómo la fotógrafa Zana Briski intentó ofrecer una oportunidad a los hijos de las prostitutas del barrio Rojo de Calcuta enseñándoles a manejar una cámara de fotos. Conmovedor y sincero, aunque desprovisto de sentimentalismo, el documental es un tributo a la resistencia de la infancia y al poder restaurador del arte.

INSTANTÁNEAS

Instantánea:

1. adj. Que sólo dura un instante.
2. adj. Que se produce inmediatamente. Reacción instantánea. Efecto instantáneo
3. f. Impresión fotográfica que se hace instantáneamente.
4. f. Fotografía así obtenida.

Las instantáneas (“snapshots” en inglés), realizadas por cualquiera en cualquier momento, se toman más bien como algo lúdico para compartir y consumir en un momento determinado, sin más pretensiones. La fotografía digital lo ha facilitado en gran medida. Los más jóvenes son un claro ejemplo: tienen la necesidad de inmortalizarlo todo y compartirlo, la imagen como forma de comunicación. Todos tomamos instantáneas. Debido precisamente a su naturaleza espontánea a veces una instantánea puede convertirse en una gran imagen.

Fotografía tomada en un rincón de nuestra casa con un teléfono móvil.

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LA CARTA

En 1982 el fotógrafo chileno Sergio Larraín (miembro de agencia Magnum) escribió a su sobrino esta carta con consejos sobre cómo comenzar en el mundo de la fotografía.  Lectura de referencia, sin duda, para todos los que disfrutamos la fotografía.

 

“Miércoles. Lo primero de todo es tener una máquina que a uno le guste, la que más le guste a uno, porque se trata de estar contento con el cuerpo, con lo que uno tiene en las manos y el instrumento es clave para el que hace un oficio, y que sea el mínimo, lo indispensable y nada más. Segundo, tener una ampliadora a su gusto, la más rica y simple posible (en 35 mm. la más chica que fabrica LEITZ es la mejor, te dura para toda la vida).

El juego es partir a la aventura, como un velero, soltar velas. Ir a Valparaiso, o a Chiloé, por las calles todo el día, vagar y vagar por partes desconocidas, y sentarse cuando uno está cansado bajo un árbol, comprar un plátano o unos panes y así tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque, y mirar, dibujar también, y mirar. Salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, DEJARSE LLEVAR por el gusto, mucho ir de una parte a otra, por donde te vaya tincando. De a poco vas encontrando cosas y te van viniendo imágenes, como apariciones las tomas.

Luego que has vuelto a la casa, revelas, copias y empiezas a mirar lo que has pescado, todos los peces, y los pones con su scotch al muro, los copias en hojitas tamaño postal y los miras. Después empiezas a jugar con las L, a buscar cortes, a encuadrar, y vas aprendiendo composición, geometría. Van encuadrando perfecto con las L y amplias lo que has encuadrado y lo dejas en la pared. Así vas mirando, para ir viendo. Cuando se te hace seguro que una foto es mala, al canasto al tiro. La mejor las subes un poco más alto en la pared, al final guardas las buenas y nada más (guardar lo mediocre te estanca en lo mediocre). En el tope nada más lo que se guarda, todo lo demás se bota, porque uno carga en la psiquis todo lo que retiene.

Luego haces gimnasia, te entretienes en otras cosas y no te preocupas más. Empiezas a mirar el trabajo de otros fotógrafos y a buscar lo bueno en todo lo que encuentres: libros, revistas, etc. y sacas lo mejor, y si puedes recortar, sacas lo bueno y lo vas pegando en la pared al lado de lo tuyo, y si no puedes recortar, abres el libro o las revistas en las páginas de las cosas buenas y lo dejas abierto en exposición. Luego lo dejas semanas, meses, mientras te dé, uno se demora mucho en ver, pero poco a poco se te va entregando el secreto y vas viendo lo que es bueno y la profundidad de cada cosa.

Sigues viviendo tranquilo, dibujas un poco, sales a pasear y nunca fuerces la salida a tomar fotos, por que se pierde la poesía, la vida que ello tiene se enferma, es como forzar el amor o la amistad, no se puede. Cuando te vuelva a nacer, puede partir en otro viaje, otro vagabundeo: a Puerto Aguirre, puedes bajar el Baker a caballo hasta los ventisqueros desde Aysén; Valparaiso siempre es una maravilla, es perderse en la magia, perderse unos días dándose vueltas por los cerros y calles y durmiendo en el saco de dormir en algún lado en la noche, y muy metido en la realidad, como nadando bajo el agua, que nada te distrae, nada convencional. Te dejas llevar por las alpargatas lentito, como si estuvieras curado por el gusto de mirar, canturreando, y lo que vaya apareciendo lo vas fotografiando ya con más cuidado, algo has aprendido a componer y recortar, ya lo haces con la máquina, y así se sigue, se llena de peces la carreta y vuelves a casa. Aprendes foco, diafragma, primer plano, saturación, velocidad, etc. aprendes a jugar con la máquina y sus posibilidades, y vas juntando poesía (lo tuyo y lo de otros), toma todo lo bueno que encuentres, bueno de los otros. Hazte una colección de cosas óptimas, un museito en una carpeta.

Sigue lo que es tu gusto y nada más. No le creas más que a tu gusto, tu eres la vida y la vida es la que se escoge. Lo que no te guste a ti, no lo veas, no sirve. Tu eres el único criterio, pero ve de todos los demás. Vas aprendiendo, cuando tengas una foto realmente buena, las amplias, haces una pequeña exposición o un librito, lo mandas a empastar y con eso vas estableciendo un piso, al mostrarla te ubicas de lo que son, según lo veas frente a los demás, ahí lo sientes. Hacer una exposición es dar algo, como dar de comer, es bueno para los demás que se les muestre algo hecho con trabajo y gusto. No es lucirse uno, hace bien, es sano para todos y a ti te hace bien porque te va chequeando.

Bueno, con esto tienes para comenzar. Es mucho vagabundeo, estar sentado debajo de un árbol en cualquier parte. Es un andar solo por el universo. Uno nuevamente empieza a mirar, el mundo convencional te pone un biombo, hay que salir de él durante el período de fotografía.”

MAESTROS

En la literatura, todos los escritores tienen sus referentes y se suele decir que son lo que leen. Hace poco leía una entrevista de un escritor premio Nóbel de literatura donde invitaba a los escritores noveles a leer en un principio sólo autores clásicos. Y es que los grandes maestros, en las diferentes disciplinas, lo siguen siendo a pesar del paso del tiempo y por ello hay que conocerlos.

Si preguntáis a alguno de vuestros hijos que practican algún deporte cuál es su ídolo o referente os lo dirán sin pensarlo. Todos los que hacemos algo que nos gusta precisamos tener a alguien como referencia.

En fotografía también necesitamos inspirarnos, conocer el trabajo de otros que nos sirva en nuestro propósito de captar imágenes. El hecho de qué imágenes vemos nos influirá en la manera de tomar nuestras fotografías. Y esto es válido tanto para los profesionales como los aficionados. Si uno se acostumbra a ver trabajos de calidad, su mirada va a evolucionar y además nos servirá para tener un criterio a la hora de seleccionar las imágenes. De lo contrario es muy complicado, yo diría que imposible. Mirar fotografía es la mejor forma de aprender fotografía.

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¿QUÉ IMAGEN ELEGIR?

Uno de los libros de fotografía más vendido en todo el mundo es, sin duda,  “Los americanos” de Robert Frank. Publicado en 1958, contiene 83 imágenes y supuso la culminación de un largo viaje, realizado por Robert Frank entre 1955 y 1956, por todo el territorio norteamericano con el objetivo de mostrar de forma crítica la realidad de la sociedad americana del momento. Su publicación supuso un punto de inflexión en la fotografía. De entre las 28.000 imágenes que tomó, ¿por qué solamente 83? Por una sencilla razón. Todas y cada una de las imágenes son diferentes, especiales y no te dejan indiferente. Ese fue su criterio. Si a esto le unimos el diseño del libro con una imagen por página, estamos ante una impecable labor de selección con un gran criterio y sencillez a la hora de presentar un trabajo. De nuevo, menos es más.

¿Para qué queremos cuatro imágenes iguales de nuestro hijo? Elige una, no pasa nada por borrar las otras tres, tu hijo no te dirá nada el día de mañana. Si no eres capaz de decidir qué imagen es la que más te gusta, no te preocupes. Hace años, yo mismo era incapaz de decidir entre dos imágenes, no sabía lo que hacía buena a una imagen. Después de conocer el trabajo de otros fotógrafos, ver muchas imágenes, libros, asistir a exposiciones, etc., tu criterio aparece sin darte cuenta. Si no haces nada, lo normal es que te resulte complicado seleccionar imágenes. Tú decides.

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QUE CRITIQUEN TUS IMÁGENES

Normalmente la palabra “crítica” lleva asociada connotaciones negativas. Y es justo lo contrario. Una buena crítica realizada por la persona adecuada es fundamental para nuestra mejora continua. Una buena crítica es aquella que lo hace de forma constructiva con un criterio objetivo, que subraya todos los aspectos positivos y nos indica todo aquello que podemos mejorar, teniendo en cuenta el gusto personal de cada uno y lo que se intenta conseguir. 

Lo considero una de las partes más importantes tanto de los talleres online como de los próximos talleres presenciales que estamos prepararando. Yo mismo cuando solicito una crítica sobre mi trabajo, sólo pido que subrayen todo aquello en lo que puedo mejorar. Si sólo te dicen lo bueno, es complicado que uno siga evolucionando. Que critiquen tus imágenes, con criterio.

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TALLER FOTOGRAFÍA ONLINE

Presentación TALLER FOTOGRAFÍA ONLINE. Todos los detalles en http://www.kidyart.com/talleronline

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EL MOMENTO DECISIVO

Decía Cartier-Bresson, el más importante fotógrafo documental de la corta historia de la fotografía,  que “no hay nada en este mundo que no tenga un momento decisivo”. Y es que, en cualquier situación y más con nuestros pequeños siempre sucederá algo especial, que dura muy poco. Lo importante cuando suceda será verlo e intentar fotografiarlo. A veces podremos capturarlo, otras simplemente disfrutaremos de él.

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¿CAZA O PESCA?

Nuevo artículo en la página oficial de Nikonistas sobre mi forma de acercarme a los más pequeños a la hora de fotografiarlos.

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TU MIRADA

Si les pedimos a diez personas que fotografíen a un sujeto cualquiera, tendremos diez fotografías diferentes de la misma persona o lo que es lo mismo diez miradas distintas. Unos optarán por el retrato formal de cuerpo entero, otros incluirán el entorno, los habrá que busquen un gesto natural, alguno elegirá un plano medio, otros un primer plano y habrá quien muestre tan solo un detalle de la persona. En definitiva, las posibilidades son infinitas, nunca habrá dos imágenes iguales. Es lo que convierte a cada fotografía en algo único e irrepetible.

La mirada no se puede comprar en ningún sitio. Tampoco se pueda enseñar en ningún libro o taller (incluidos los impartidos por mí). Lo que sí puedo hacer es mostraros todas aquellas cosas que nos ayudan a construir y asimilar nuestra mirada. En el fondo, cuando apretamos el disparador de nuestra cámara, sin saberlo, la decisión de elegir qué mirar y cómo hacerlo es una mezcla de todo lo que hemos visto, hecho, escuchado, leído, observado, esto es, nuestra experiencia en la vida. Y como eso es algo único en todos nosotros, nuestra mirada siempre será diferente.

Al fin y al cabo un fotógrafo, profesional o aficionado, no es otra cosa que alguien que ha visto muchas imágenes, que las ha fotografiado y asimilado en su cabeza.
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