Todas las bodas son diferentes. Unas veces fotografío bodas que tienen lugar en grandes iglesias con muchos invitados y una gran celebración. En otras ocasiones sucede lo contrario. Hace unos días retraté una boda muy familiar por varios motivos. El primero, el número de asistentes, tan solo quince. Segundo, el lugar, un pequeño santuario situado en Ribadeo, último pueblo de Galicia antes de Asturias. Y por último, porque realmente se trata de una familia: los novios, José Luis y Carmen y sus dos pequeños, Inés y Santiago. El día, nublado y con viento, fue perfecto.
Este es el email recibido de Carmen al ver las imágenes:
“Gerardo: Enhorabuena por tu trabajo, porque las fotos son increíbles…me parecen obras de arte porque cuentan cosas…”








por gerardo
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