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Algunas cosas que he aprendido fotografiando a mis hijas

Tras varios años fotografiando a mis dos hijas me gustaría compartir algunas reflexiones contigo.

Podría empezar animándote a fotografiar menos y mirar más para intentar disfrutar y poder seleccionar tus imágenes mejor y bla, bla, bla. Pero sinceramente, creo que debes disparar lo más posible con tu cámara, tu teléfono, tu tableta y todo lo que tengas en tus manos. No podrás evitarlo, hazlo, es normal sobre con todo con tu primer hijo. Con el segundo la cosa cambia, y mucho. A partir del tercero…Lo único que puedo decirte es que intentes darte cuenta lo antes posible. No tiene ningún sentido producir miles y miles de imágenes sin más, incluso de nuestros pequeños.

• No pongas en un compromiso a familiares y amigos al pedirles opinión sobre las fotografías que hacemos de nuestros pequeños. Tú harías lo mismo. Busca otras opiniones “ligeramente” más objetivas, es lo único que nos hace mejores y te puedo asegurar que funciona (depende a quien le pidamos opinión, por supuesto).

• Es bueno dejar de hablar cuando fotografiemos a nuestros hijos. Tampoco es necesario que le pidamos cosas ni que subamos el tono de voz. Nuestras imágenes mejorarán y nuestros pequeños seguro que nos lo agradecen.

• Ya no podemos echarle la culpa de la baja calidad de nuestras imágenes al equipo fotográfico. Aunque nos cueste reconocerlo, su calidad aumenta a una velocidad mayor que la de nuestras fotografías.

El dispositivo que utilizamos para tomar imágenes (teléfono, cámara, tablet…) cada vez importa menos. Preocupémonos de otras muchas cosas. El hecho de dominarlo nos convierte en expertos en un aparato electrónico, sin embargo la calidad de nuestras fotografías no tiene nada que ver.

• Intenta dejar algo de energía después de fotografiar, grabar y retransmitir cada una de las fiestas infantiles a las que asistimos en el colegio de nuestros hijos.

• Una muy buena opción es fotografiar a tu recién nacido con poca ropa. Solo necesitas una cama, una manta y la luz de tu ventana. No hace falta que subas la temperatura de tu casa. Hay más posibilidades de que tu bebé pueda sufrir un golpe de calor que pueda tener la más mínima sensación de frío.

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© 2006-2016 Kidyart | Fotografías, textos y diseño web: Gerardo García

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